Entre las múltiples tradiciones que rodean a un enlace matrimonial hay una que destaca por encima de todas y que los invitados están esperando que llegue ansiosamente: el lanzamiento de puñados de arroz a los recién casados en la puerta de la iglesia o del juzgado/ayuntamiento de turno. Todos, con más o menos tino, hemos contribuido en esta costumbre que nació en Oriente y que viene a significar el deseo de que los recién casados tengan prosperidad y fertilidad.

La tradición no se instauró en Europa hasta hace unos siglos, cuando la abundancia de alimentos lo pudo permitir, y hoy en día no hay boda que se precie en la que no se tiré arroz, aunque ya en los últimos años en algunas bodas se ha sustituido por pétalos de flores por la molestia evidente que supone recibir una lluvia de arroz con el traje y el vestido de boda recién estrenado.

No obstante, esta costumbre podría tener, legalmente, sus días contados si prosperan mociones como la del Ayuntamiento de Jaén que, además de cobrar unos 150€ por cada enlace civil, ha prohibido el lanzamiento de arroz a la salida de la boda. El Ayuntamiento de Cádiz también lo prohibió en 2007 argumentando que sirve como alimento para las palomas y que estas deterioran el patrimonio artístico con sus excrementos.

 

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