Ya en el año 1.725 un casón madrileño puso a disposición de la clientela su horno de leña. Los visitantes llevaban la carne para que fuera cocinada allí. Era lo habitual en la época, ya que comerciantes y carniceros se oponían a que se sirviera directamente comida por parte de los taberneros. Lo que no es habitual es que el mismo recinto haya ido evolucionando hasta el presente dedicándose a lo mismo. Esto le ha valido para quedar registrado en el Guinness World Records.

El horno de leña sigue trabajando tras 286 años de servicio y sigue siendo el alma del negocio, la actual “Casa Botín”, que además de su longeva existencia puede enorgullecerse de haber tenido como comensales a Quevedo y posteriormente a un adolescente Francisco de Goya, quien incluso trabajó de friegaplatos en el establecimiento. Ni durante la Guerra Civil paró su actividad gastronómica, pues siguió sirviendo comidas a diario, incluso conservan en las dependencias metralla de una bomba que derribó el edificio de al lado.

Por todo ello el local de la calle Cuchilleros de la ciudad de Madrid, la actual Casa Botín, es el restaurante más antiguo del  mundo aún en funcionamiento.

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